Cuerpo, territorio e identidad, dinámicas contra la discriminación.


El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, que se conmemora el 21 de marzo de cada año, fue fijado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en homenaje a las 69 víctimas de la policía que fueron asesinadas mientras marchaban pacíficamente contra las leyes de pases del apartheid en Shaperville, Sudáfrica. Esta fecha representa un momento de solidaridad con todos los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial. Desde entonces, en diferentes países se han venido adoptando leyes y prácticas que buscan la eliminación de cualquier forma de discriminación racial y a nivel internacional, el marco de lucha contra el racismo es orientado por la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. A pesar de estos esfuerzos, la discriminación sigue existiendo y afectando la vida de millones de niñ@s y adultos en todos los rincones del planeta. La lucha contra ese racismo estructural, ha sido una lucha protagonizada, entre otros, por la población negra quien ha venido trabajando desde décadas atrás por la reivindicación de sus derechos y por la defensa y conservación de sus tradiciones. Estos actos de resistencia se ven reflejados en el arte, la danza, la literatura, la música, entre otras formas que se han usado para lograr la transformación que se necesita para acabar con el racismo. El equipo de Nuestro Flow, tuvo la oportunidad de conversar con Carolina Mosquera, maestra de danza y directora de la Corporación Cuerpo y Mente. Ella, junto con su equipo, trabajan desde el reconocimiento y fortalecimiento de las prácticas artísticas y culturales afro, usando también estas prácticas como un vehículo de resistencia y transformación por la igualdad.​

Nuestro Flow (N.F) ¿Qué es La Corporación Cuerpo y Mente? Carolina Mosquera (C.M): La Corporación Cuerpo y Mente es una organización sin ánimo de lucro que busca fortalecer todos los procesos identitarios de la comunidad colombiana, con énfasis en la comunidad afrodescendiente residente en Bogotá. Las particularidades de la Corporación, trabajar desde un proceso artístico y cultural y cuando hablamos de procesos artistico-culturales, uno de los mas fuertes en la organización son nuestros dos festivales, el “Afro Festival” y el “Festival de Sabiduría Afrocolombiana”, que busca visibilizar los procesos tanto artísticos, de investigadores e historiadores de la población afrocolombiana, en este caso residentes en Bogotá, porqué una de las particularidades con las que me encuentro yo como mujer afro nacida en Bogotá, es que muchas veces no sabemos cuál es nuestra historia y ese reconocimiento de nuestra historia, la hacemos a través del arte, la danza, la música, el arte audiovisual, y abarcando otras ramas artísticas donde lograremos contar y visibilizar nuestra propia historia. N.F: La discriminación racial y étnica es un fenómeno cotidiano que impide el progreso de millones de personas en todo el mundo ¿De qué manera consideras que la discriminación afecta el progreso de las comunidades negras qué habitan Bogotá? C.M: Ya sólo con hablar de discriminación hay un retraso gigante, porqué desde la discriminación observamos que hay unos retrasos educacionales, los privilegios están totalmente desbalanceados y al haber de ese desbalance sabemos que hay desigualdad que aqueja principalmente a la población afro, no quiero decir que a la población blanca no la aqueje, pero se evidencia mucho más en la población afro. Todos estos procesos de exclusión y racismo no permiten que se gocen de ciertos privilegios como la educación, el privilegio social, económico y político y de ahí muchos más, teniendo en cuenta que no todas las personas afro tenemos esas problemáticas, pero si nosotros observamos los territorios periféricos como Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Kennedy ahí está el mayor asentamiento de población afro y la mayor exclusión y esto, nos está comunicando algo realmente. Ahora bien, si hablamos de las universidades privadas, cuántas personas cuentan con el privilegio de poder pagar una universidad privada y de ingresar a una universidad pública, no se cuenta con el privilegio de gozar una buena educación y allí también hay exclusión. Si hablamos de la parte laboral, la gente muchas veces me dice a mí, que el racismo está en todas partes y vemos también que hay gente mestiza en todas partes, es hacer el ejercicio de mirar cuanta gente negra hay laborando en un banco o en un centro comercial, la gran mayoría tiene puestos como celadores o del servicio y otros han logrado ser educadores, porque también creen que educar es la mejor forma de salir de la pobreza en la que estamos inmersos.

N.F: El racismo y la intolerancia pueden adoptar diversas formas, para ti ¿cuáles son esas formas de discriminación frente a lo que se considera diferente? C.M: Pues es que hay muchas formas de discriminar, por ejemplo, hay muchas personas que dicen no ser racistas y lo son. Una de las formas para mí de discriminar, es el lenguaje cotidiano racista que la gente utiliza todos los días, para mi esa es la forma de estar minorizando y haciéndole sentir al otro que es diferente, estas son las formas más latentes que vivimos las mujeres negras y algunos hombres negros todos los días, frases como: “Trabajando como negro” o “los negros huelen a feo” “hay que ver que la luz está apagada y los negros sonríen y solo se les ve los dientes” bueno y muchas cosas que son terriblemente ofensivas y que siguen normalizándose en el día a día. Otra de las formas del racismo para mí, sutil, es cuando estamos en procesos políticos, educacionales y las personas que están llevando a cabo esos procesos no son personas negras, son personas blancas que hablan por la comunidad y no hacen parte de la comunidad y dicen que el problema es que no nos organizamos, entonces porqué nos van a organizar otros. Esa es una de las cosas más fuertes que se viven día a día, pero, ¿cuál es la manera más correcta de organizarse, según la gente que no está dentro de un proceso étnico o comunitario?. Las políticas públicas y acciones afirmativas me parecen totalmente peligrosas porque se seguirá generando una estructura racista dirigida por gente blanca.

N.F: ¿Cómo desde el cuerpo, la identidad y el territorio se puede contrarrestar los actos de discriminación racial y étnica en un contexto cómo el de Bogotá? C.M: Nunca se va a contrarrestar, es una gran realidad. Trabajamos por el respeto, porque podamos estar tranquilos, vivir en paz y poder vivir en unas condiciones dignas cómo cualquier otro ser humano. Yo siento que el cuerpo es una de las formas más fáciles de poder llegar a mover este planeta tierra, porque cuando te ven como mujer negra, sabes que estas trayendo un territorio, pero además una identidad y eso es por lo que luchas, por tu propio cuerpo, entonces si tu no haces respetar tu propio cuerpo, ¿cómo haces para hacer respetar territorio y tu propia identidad?, eso es un discurso barato. Pero para mí el cuerpo es todo, porque es el que trae esa historia, pero también hay un desarraigo y si nos damos cuenta, ese desarraigo trae unas consecuencias muy fuertes. Desde la danza también se vive toda esa historia de la comunidad, es el momento donde se puede celebrar realmente ese reencuentro con el otro, de reconocerse, de verse y muchas veces pienso que cuando el cuerpo sale del territorio viene acompañado de música, danza y a eso se le atribuye un tabú de algo bulloso, morboso, y vulgar y no hay un respeto alrededor de el cuerpo y de lo sagrado que es, ya que desde la cotidianidad es ignorado. N.F: ¿Crees que a través de las prácticas artísticas y culturales se puede minimizar el racismo y la intolerancia? C.M: Creo que a través del cuerpo se puede tejer todo tipo de relación, esto no quiere decir que vaya acabar con el racismo, pero si puede permitir al otro que se reconozca y que en ese reconocerse, observe que hay una humanidad que es lo que no se nos han permitido a través del racismo, porque por lo general eso ha llevado a que nos paguen mal, a que aún nos sigan esclavizando y una cantidad de situaciones que si no nos ponemos pilas las cadenas se pueden volver abrir.


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